LAS DIEZ MONEDAS

DIALOGO

SITUACION: El siguiente diálogo surge entre un anciano rico que desea obsequiar a algún joven que pase por frente a su casa, con diez monedas. Una moneda de valor corriente, y nueve de oro de 24 quilates. El anciano decidió entregar primero la moneda corriente.

Se inicia el Diálogo

El anciano rico observa que por la acera venía un joven cargando libros y libretas, por lo cual dedujo que era un estudiante. Por su pobre vestimenta, lo creyó un joven ideal para recibir el donativo. Este joven podría beneficiarse con su regalo de las diez monedas, que le ayudarían a costear sus estudios. El anciano se le acerca al joven y le dice:

... Hola joven, hoy me encuentro muy feliz y deseo conversar unos diez minutos contigo. A la misma vez, deseo obsequiarte diez monedas que traigo en esta bolsita. Te entregaré una de ellas cada vez que pase un minuto. Por favor toma la primera, guárdala, y consérvala.

El joven toma la moneda y la examina... y comenta:

... Oiga señor... ¿Usted me quiere engañar? Esta moneda es falsa...

... No jovencito, la moneda no es falsa. Puede que luzca deteriorada... pero es buena... la acabo de obtener en el Banco Local.

... Lo lamento Señor, pero esta moneda que me entregó es falsa... Por favor, no me engañe.

... Joven, no te engaño. La moneda es buena y como te dije, me la entregaron en el banco comercial del pueblo. Estoy seguro es     buena...

... Señor, no importa, yo insisto en que esta moneda es falsa y que usted me quiere engañar.

... Hijo mío, pues si es falsa la moneda, me engañarían a mí en el banco... y no creo que ellos, que conocen la autenticidad de las monedas, me entregaran una falsa.

... Si señor, a usted lamentablemente lo engañaron... pero usted no me engañará a mí con ella.

... Bueno, jovencito, por favor. ¿Dime, cómo tú sabes que la moneda es falsa?

... Señor, a mí me parece falsa ya que la moneda no tiene las figuras en ambos lados que yo he visto en otras monedas de la misma denominación.

... Bueno joven, por favor... quiero seguir con la entrega de las monedas pues se me acaba el tiempo destinado para ello. Ya casi han transcurrido los diez minutos y el tiempo se agota. Todavía tengo nueve monedas más para obsequiarte.

... Pero Señor, ¿qué valor tiene para mí el recibir más monedas falsas? Si la primera que me entregó es falsa, estoy seguro que todas las demás lo serán también.

... Joven, por favor, me quedan nueve monedas más por obsequiarte... La verdad es que de mis diez minutos, solamente ya queda uno...

... No me importa caballero... Guárdeselas usted. Yo no quiero monedas falsas.

... Caramba joven, se me acabaron los diez minutos que tenía para entregarte las monedas, los cuales dedicaste a discutir negativamente mi regalo cariñoso y voluntario. Aunque la moneda que te di sea o no falsa, como ya te la entregué, puedes quedarte con ella. Será tu problema el de verificar su validez, si es que deseas guardarla y usarla. No obstante... como ya pasaron los diez minutos y no quisiste recibirlas porque dices eran falsas, yo me llevo las otras nueve... Adiós... y nos vemos...

Acto Final

- El anciano se va caminando tristemente en dirección contraria a la del joven, con sus 9 monedas de oro puro. Mientras el joven se va con su moneda corriente, pero con la duda de si la moneda era o no realmente falsa.

 

 

Nota: El joven representa al estudiante que interrumpe continuamente al maestro y no lo deja dar su clase. El estudiante finalmente sale del salón con apenas una moneda de conocimiento. Por tanto, el maestro tiene que retirarse del salón con su caudal de conocimientos, el cual no pudo compartir según su programa de trabajo con los otros estudiantes.

 

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